domingo, 19 de julio de 2009

CARLOS GAVIRIA: QUIÉN LA TIENE MÁS DIFÍCIL ES ÁLVARO URIBE VÉLEZ


Entrevista con la Revista Semana, Bogotá, abril 18 de 2009

SEMANA: ¿No cree que la oposición ya perdió la batalla contra el referendo?

Carlos Gaviria: No. La batalla apenas comienza y quien más difícil la tiene es Uribe, a pesar de todas sus estrategias. Aún no se sabe cómo se van a conciliar los textos de Senado y Cámara ni qué hará la Corte Constitucional al examinar el texto que se le remita. Sigo pensando que allí quedan magistrados que anteponen esa calidad y que no son deudores de beneficios de Uribe. Y si eso es así, tenga la certeza de que en la Corte el referendo no pasa el test de constitucionalidad.

SEMANA: ¿Cómo debatir, en el caso del referendo, aquella sentencia que dice que la voz del Pueblo es la voz de Dios?

C.G: Ningún creyente sensato se atrevería a atribuir a Dios la autoría de las cosas horrendas que pasan en Colombia con la complacencia del gobierno. En el referendo de 2003, el famoso aforismo se le invirtió a Uribe. Y, ahora, esa máxima se viene a pique mostrando la realidad como es y no como el Presidente astutamente la construye.

SEMANA: Si el referendo pasa, ¿el Polo Democrático va a liderar una campaña abstencionista para que no pase el umbral en las urnas?

C.G: Hay que definir la estrategia con todos los sectores sociales y políticos que se oponen a la reelección. En el caso del referendo, promover la abstención es una estrategia lógica cuya eficacia ha sido probada.

SEMANA: ¿Cómo combatir la reelección con partidos tan fracturados? En el caso del Polo, qué implica la eventual salida de Petro en términos de la oposición que puede hacer el partido?

C.G: Si se toma conciencia de lo nociva que resulta la reelección para la precaria democracia colombiana, el propósitoreeleccionista puede contribuir a cerrar las fisuras en los partidos. Por eso tengo dificultad en entender a quienes, como Gustavo Petro, dicen que para oponerse a la reelección hay que aliarse hasta con los propios uribistas y aun con Uribe mismo, es decir, hasta con el diablo. Y que, por si fuera poco, dividen a su propio partido o plantean la paradoja de que hay que romper con su proyecto político (el Polo), usando el aparato partidista a la manera cínica de quienes no tienen propósitos ideológicos sino ambiciones personales. Creo que la eventual salida de Petro, quien es un líder valioso, deja un gran vacío en el partido. No obstante, también considero que él se ha encargado de mostrar que es muy distinto a como lo percibíamos.

SEMANA: ¿Qué tan viable es que la mecánica electoral permita una alianza entre el Polo y el Partido Liberal, en contra de la reelección?

C.G: En torno a objetivos concretos, las alianzas son convenientes y necesarias. Oponernos a la reelección fue un propósito común que identificamos el ex presidente César Gaviria y yo en alguna reunión que tuvo lugar el año pasado. No descarto acuerdos programáticos en puntos tangentes de ambos partidos y según la conveniencia derivada de las circunstancias. Pero creo que en función de alianzas burocráticas los partidos no pueden perder su identidad. Hay que evitar a toda costa la desideologización que los degrada al convertirlos en mera maquinaria.

SEMANA: ¿Los argumentos del Polo en contra de la reelección son los mismos de hace cuatro años?

C.G: La Constitución del 91 se formuló como un acuerdo de paz cuyo eje central es la vigencia de los derechos. La mal llamada política de Seguridad Democrática ha desconocido e instrumentalizado estos derechos y garantías en aras de la consolidación del statu quo, lo cual es el propósito evidente de Álvaro Uribe. ¿Qué sociedad decente puede tolerar y perdonar los "falsos positivos"? ¿Cómo se puede justificar la inmensa precariedad de los derechos económicos y sociales en Colombia? Uribe se propone consolidar una situación que es preciso superar si deseamos construir una sociedad democrática. Y, frente a la reelección, ese es nuestro principal argumento.

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